Que después del frío, vienen las flores. – Tercera parte.

… Cuando me sienta cansada, recordaré cada gesto bonito que he recibido en las últimas horas, recobrando los ánimos. Lo pensaré con detenimiento antes de contestarte; me preguntaré si vale la pena desperdiciar tiempo de mi vida en algo sin sentido. Porque, a cada día que pasa, a cada día que jamás volverá a repetirse, sé que hay bellísimos corazones pisando el suelo de este planeta. Yo me he propuesto encontrarlos, yo me he propuesto ser feliz. Quiero enloquecer de amor, quiero a mi príncipe. No voy a parar hasta conocerle, cueste lo que cueste. Y cuanto más me cueste, significará que mejor será. Así que pienso amar, a partir de ya; hoy, he decidido comenzar a amar mi vida. ¿Por qué? Porque después del frío, vienen las flores.

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Que después del frío, vienen las flores. – Segunda parte.

… ¿Cómo arriesgo que mi sonrisa deje de latir por alguien que me siente como nada? Sí, un cuerpo perfecto, es decir, “nada” en mi idioma. Un frío, duro e inerte espejo puede expresarme mi imagen con más detalle que tus frases excitadas. Y no es esto lo que necesito. No aguanto más, me he agotado. ¿Cuidarme? ¿Maquillarme? Sí, para mí. Para sentir mi belleza. Para experimentar una inyección de satisfacción, felicidad, orgullo y amor propio. Voy a vestirme más elegante que nunca, voy a caminar con la espalda recta y firme, y voy a reivindicar el amor allá donde esté. Voy a gritar, voy a escribir, voy a cantar, voy a explicar. Explicaré mis emociones a cada rincón, levitando en la libertad de hacerlo. Expulsaré de mi cuerpo cada palabra desagradable. Eliminaré, mediante la magia de mis notas favoritas, cada instante de depresión…

Que después del frío, vienen las flores. -Primera parte.

Saber que, después de una tormenta, viene otra. ¿Y si me quedo sola? ¿Y si un relámpago me alcanza? ¿Aquí habrá terminado todo? Siento que hace demasiado tiempo que el Sol se me apagó. ¿El motivo? Soledad. He besado muchas veces, sí, pero ninguna no me ha besado a mí, no como yo necesito. ¿Cómo se hace el amor sin amor? Pues tan simple: se hace. Borras las letras de “amor” y “lo haces”. ¿Cómo puedo besarte, si sé que mi oxígeno va a depender del tuyo? ¿Cómo arrojo al vacío mi felicidad, esperando que allí abajo estés tú para empujarla a volar?…