“En silencio. En soledad.” Primera parte

Me opongo. Esto no es amar. No se ama por un peluche, unos bombones, un traje, un ramo de flores y una cena perfecta. Ni siquiera se ama en un “te quiero”. No. Se ama en silencio. Se ama en soledad. Te amo en todos los minutos que nuestras noches juntos se reproducen en mi mente en una película antigua rodada a imágenes estáticas. Tu rostro. Corte. Tus palabras. Corte. Tus labios. Corte. Tus manos desnudándome. Corte. Tu piel excitada. Corte. Me tocas. Corte. No quiero estar en ningún otro sitio con ninguna otra persona, solo existes tú. Corte. Entras en mi cuerpo, físicamente, por ahora. Corte…

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Enamórate de mi Luna

“Bajo la luna”, página 18.

Ninguna no se atreve a decir nada. Cogemos nuestras botellas de agua, las llaves de las taquillas y nos disponemos a marchar. Me ha parecido oír que Ares me acaba de llamar, pero como no estoy totalmente segura de ello y sé que hoy no está de muy buen humor, ni me doy la vuelta.

-¡Estefi! – el entrenador lo dice más alto para que esta vez le pueda escuchar con claridad. Ahora sí, me giro para comprobar qué es lo que quiere-. Ven, tengo que comentarte algo.

Demasiado serio me está hablando. Veo cómo la última de mis compañeras desciende por la escalera abandonando la sala. Estoy sola ante Ares y me impone mucho. No me gusta esta situación, creo que incluso siento un poco de miedo. Me acerco a él con la cabeza gacha y sin pronunciar palabra.

-Te he estado observando… – Hace una pausa que me produce un aumento de los nervios mientras termina de recoger todas sus cosas, metiéndolas dentro de la mochila de gimnasio que lleva siempre. Por fin, se decide a seguir-. Tu manera de bailar es… es tan… no sé cómo expresarlo exactamente… es que no quiero herir tus sentimientos ni que te lleves una impresión equívoca de mí…

Más allá

Que la imposibilidad de conseguirte despierta la necesidad de tenerte.

Haré que la Luna salga junta con el Sol, sepultando la cobardía de quienes creen imposible enamorarte.

Lo que un hombre desea lograr, debería estar más allá de su alcance, más allá de su límite.

Sino, ¿para qué existe el cielo? Sino, ¿en qué otro lugar voy a buscarte?